• Biografía de Libero Badíi

    – Nació el 2/2/1916 en Arezzo, Italia y se naturalizó argentino en 1947.

    – Estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de Buenos Aires (1940-44).

    – Realizó viajes de estudio por varios países de América y de Europa.

    – Fue Miembro de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes desde 1972.

    – En 1988 la Fundación dispone la creación de un Museo enteramente dedicado a la obra de Líbero Badií, en la hoy histórica Casa Alsina del Barrio de Belgrano.

    – Ha expuesto sus obras en Museos e Instituciones de Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia y España.

    – Falleció en Buenos Aires el 11 de febrero de 2001 a los 85 años de edad.

    Líbero Badií, gran escultor de América, ha instaurado en el mundo una imagen absolutamente propia, que atiende sólo a una búsqueda de la esencialidad, basada en la reflexión filosófica sobre los grandes temas humanos.

    Su obra le ha exigido un equilibrio entre sus tendencias a un clasicismo mediterráneo, nació en Italia en 1916, y su búsqueda de una raíz americana, vivió desde los 11 años en la Argentina. Por eso, hay en él una inteligente elaboración de las diversas corrientes de la escultura contemporánea y de la solidez monumental de una naturaleza áspera e indomable.

    Su imagen personal, elaborada con ahínco, condicionó una sucesión de aciertos, que le permitieron desarrollar su línea de trabajo americana (“La Muñeca”, “La Fecunda”, “La Madre), su serie de retratos (“Macedonio Fernández”, “Antonio Porchia”, “Ema de Cartosio”), sus formas “madres” (“El Alma”, “La Libertad”, “El Amor”) y los temas nacionales (“Civilización y Barbarie”, “El Tango”, “Martín Fierro”).

    Ciertas constantes iconográficas han vertebrado su obra, entre ellas: la preocupación por la familia y el tiempo parecen polarizar su síntesis vida =arte. Sus indagaciones en el espacio escultórico, en la potencia vital de lo primitivo, en la abstracta captación de lo universal, en el movimiento auténticamente plástico, marcaron su singularidad dentro de los códigos socioculturales de su generación.

    En ocasión de la exposición que hiciera Badií en el Instituto Di Tella en 1968 y posteriormente en el Premio de la Bienal de San Pablo de 1971, irrumpió un cambio sorprendente en su obra, con sus figuras monumentales de madera policromada. Badií en ellas no desbasta, ni modela: construye la forma. Su tridimensionalidad de antaño, emergente de su afirmativa volumetría, pasa a una tridimensionalidad, lograda por elementos contrapuestos y conjugados. Se modifica la percepción tradicional de los perfiles escultóricos y los colores a veces estridentes, a veces en gamas muy refinadas dan una tónica general de gran vitalidad y alegría.

    Badií hizo objetivo su sentido de la crisis de una sociedad de jerarquías fijas y se convirtió en testimonio de ese cambio crítico de los valores tradicionales. Culmina así su inquietante buceo en torno de “Lo Siniestro” como energía enigmática de la vida, que está más allá de cualquier explicación racional.

    En su dramática búsqueda, cada paso del artista está apoyado en interrogantes continuamente replanteados, a través no sólo de su escultura sino de su pintura, sus dibujos, su extraordinaria gráfica”.